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sábado, 7 de abril de 2012

Mitología Nazi


20 de abril de 1945, el 56º cumpleaños de Adolf Hitler, y los últimos días de una guerra que ya está evidentemente perdida.
En su búnker subterráneo, bajo las ruinas de Berlín y ante la inminente invasión del Ejército Rojo de la Unión Soviética, Hitler recibe una enigmática visita.
Hace pasar al extraño y altísimo personaje a su despacho, cierra la puerta y pasa reunido herméticamente con él más de tres horas.
-“La caída es inminente, sólo cuestión de unos días, semanas quizás. Se ha preparado su huída a nuestra base polar secreta. El enemigo os invadirá y querrá apropiarse de vuestros secretos. Se propone a Ud. dejarles un “señuelo” convincente: darles acceso a toda vuestra tecnología anterior a 1942, incluyendo los científicos que habéis tenido trabajando en ella.
Con eso se darán por satisfechos y como además la encontrarán mucho más adelantada con respecto a la suya, no sólo no sospecharán la existencia de la nueva generación científica ( además, ellos mismos la tuvieron frente a sus propias narices y ni siquiera la reconocieron ) sinó que continuarán su desarrollo tecnológico en ese mismo sentido, otorgándoos una ventaja cada vez mayor, para culminar el desarrollo del Haunebu V y el Proyecto Vril. ”
-“Excelente idea”-contesta Hitler –“ hacerlos continuar la tecnología en la dirección equivocada será nuestra más grande victoria en la derrota”.
El mito del refugio antártico de Adolf Hitler rodeado de platillos voladores ha tenido innumerables adeptos y detractores, y ha llegado a tener momentos apoteóticos como los del escritor chileno Miguel Serrano o el irlandés W.A.Harbinson ( que ha escrito muchas de sus obras bajo el seudónimo de Shaun Clarke ) quienes especulan conque gracias al permanente desarrollo de su “tecnología secreta”  se convirtió en una potencia tecnócrata secreta y verdadero “Amo del Mundo”( cerrándose así “brillantemente” los fundamentos mitológicos y esotéricos – Agartha o Asgrad y La Orden Negra - que apoyaron la ideología nazi ante quien se doblegan todas las potencias conocidas del planeta.
El sol negro que simboliza el sol interno de la tierra hueca .

A su accionar atribuyen los fervientes creyentes de este mito el gran apagón ocurrido en New York el 9 de noviembre de 1965 a manera de advertencia y demostración de poder ( hubo numerosos testimonios sobre la aparición en Niagara Falls y Syracuse de OVNIs sobre las usinas antes de iniciarse el colapso del sistema ), la militarización desde 1947 de toda la zona antártica , el hecho de que el único consenso mundial que se ha obtenido para establecer una zona desatomizada sea esa y la llamativa peculiaridad de que en el estandarte de la UN ( Naciones Unidas ), el único territorio que no aparece representado es la Antártida.
RECINTO PRINCIPAL DONDE SE REALIZABAN LAS REUNIONES DE LA ORDEN NEGRA NAZI
Aquellos que crean en las estaciones antárticas y bases nazis


en la Luna, con o sin Hitler, encontrarán además bastantes hechos empíricos muy significativos:
Las expediciones financiadas por la Marina de los Estados Unidos en 1946-47 y de nuevo en 1956 lideradas por el Almirante Richard Byrd, a las cuales la literatura conspirativa le ha endilgado un supuesto enfrentamiento armado en el cual Byrd llevó la peor parte perdiendo cuatro aviones y fracasando en un intento de detonar una bomba nuclear ( sus enigmáticas declaraciones al regreso de sus expediciones al Diario El Mercurio de Chile en julio de 1947 no hicieron más que sumar puntos al misterio: “El Polo se encuentra entre nosotros y nuestros enemigos” ).
Los sorprendentes hallazgos de la expedición alemana a la tierra de la reina Maud ( Antártida ) en 1938/1939, como el descubrimiento en el sector noruego de “un grupo de colinas bajas salpicadas de muchos lagos y completamente libres de hielo y nieve” similar a la región de fuentes termales en Islandia que fue rebautizado por los germanos como “La Nueva Saubia”,
                                   
habrían sido sólo la punta del iceberg: también habrían hallado una vía de acceso al mundo subterráneo y sus ciudades secretas donde aún se encuentran refugiados los primeros hiperbóreos.
Allí habría montado Alemania una base militar secreta y allí habría huido Adolf Hitler a bordo del “vimana” Haunebu VI desde Mendoza, Argentina, donde habría recibido asilo por parte del presidente argentino Juan Domingo Perón ( un militar que siempre dejó entrever su admiración por la simbología e ideologia fascista ) desde su huída de la Alemania vencida.
A principios de julio de 1945 frente a las costas de la ciudad balnearia de Mar del Plata, Argentina


tuvo lugar la inesperada rendición de un submarino alemán ( el U-997, un submarino de última generación capacitado para navegar sumergido durante seis meses continuos, camouflado como un viejo U-530, según ampliaremos en un posterior post ) que emergió sorpresivamente de las aguas. Y hasta allí llegó el reporte oficial de la Marina argentina.
Sin embargo, varios periódicos locales desafiaron estas afirmaciones, reportando haber visto varias embarcaciones neumáticas salir de él y tocar tierra, además de haberse detectado la presencia de varios submarinos más en la zona, los cuales no se hicieron visibles ni se “rindieron”, y que parecían estar custodiando a la nave en cuestión.
Agentes del Servicio Secreto norteamericano viajaron especialmente hasta Argentina para interrogar a la tripulación, de la cual no obtuvieron ninguna confesión importante.

El 17 de julio de 1945 en la publicación argentina “Crítica” aparecó un artículo en el cual se mencionaba la expedición de 1938-1939 y la posibilidad de que Adolf Hitler y Eva Braun pudieran desembarcar allí e iniciar una nueva “Berchtesgaden”. Este artículo fue ampliamente difundido a través del mundo, siendo citado incluso por los famosos periódicos The New York Times y Le Monde.
Por otra parte, el supuesto suicidio de Hitler el 30 de abril de 1945 ha sido definitivamente desmentido por el análisis de ADN efectuado sobre el parietal de su supuesto cráneo, por científicos de la Universidad de Connecticut, el cual resultó ser el de una mujer, según confirmó oficialmente la profesora en Biología Molecular y Celuar Linda Strausbaugh.

Según el escritor Jean Robin, en su irónica obra Operación Orth ( 1989 ), Hitler murió en su refugio polar en 1953 y su cuerpo se conserva visible en una urna hexagonal.
Al igual que lo hiciera con la cruz esvástica o con su “tecnología secreta”, el nazismo no hizo más que tomar prestada simbología, ciencia y literatura que forman parte de la memoria arquetípica de la humanidad utilizando su fuerza subyacente para provecho de la supervivencia de su propia mitología, hecho en el que, una vez más, no son ni siquiera originales ( el propio H.P.Lovecraft no podía creer que sus ficciones inspiradas en sueños hubieran sido aceptadas fanáticamente como verídicas, incluso por practicantes extremadamente instruídos ). Esto no los convierte en mejores ni peores, ya que si Ud. elige libremente cualquier secta o religión actualmente vigente, seguramente estará basada igualmente en derivaciones de los mismos arquetipos.
Los métodos mitopoéticos que no se complementan con exhaustivos documentos filológicos o geográficos, reciben una mayor adhesión popular, tal vez por el hecho de que la falta de rigor científico permite agregarles libremente contribuciones ficticias propias o porque son capaces de llenar los enormes vacíos que dejan precisamente las torpezas de la organización rigurosa fundamentalmente, porque el inconciente colectivo conserva una advertencia primigenia de que siempre existe una falacia agazapada detrás de cada prueba corroborativa, y una órden primordial subconciente nos dicta que nada es indigno de que le prestemos atención cuando se trata de la sísifea tarea de comprender la mitología, aunque con una excepción fundamental: excluír toda reivindicación estridente de exclusividad y de monopolio de la verdad.

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