
Aproximadamente cinco horas después de haber despegado, las luces se observaron al sur de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, un fenómeno que van Heijst no dudó en calificar como “el más horrendo que ha experimentado” en toda su carrera.

“Conforme más nos acercábamos, el resplandor se volvía más intenso, iluminando las nubes y el cielo debajo de nosotros con un espantoso brillo naranja, en una zona del mundo en donde se supone que no debería haber nada más que agua”, relató el piloto.

Fuente:Pijamasurf.com
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