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sábado, 20 de febrero de 2016

La leyenda de la cueva de los Tayos y el mundo intraterrestre del Padre Carlo Crespi

A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor en Ecuador, se sitúa la entrada "principal", o más bien, la entrada "conocida" a este fascinante mundo subterráneo.

Fue en 1969 cuando Juan Moricz, un flemático húngaro nacionalizado argentino, espeleólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales, encaró este apasionante misterio del oriente selvático del Ecuador.

Aunque Moricz no era el primero en tropezarse con el intrincado de túneles y galerías subterráneas que dan cobijo a los Tayos (aves nocturnas - imagen inferior - cuyos polluelos son muy codiciados por los indios shuaras), es innegable su valentía y arrojo al haber sido, sin duda, el primero en dar a conocer a nivel mundial la existencia de este sistema intraterrestre.


Cueva de los Tayos

Leyendo tan sólo la acta notarial de su hallazgo, con fecha 21 de julio de 1969, en la ciudad costeña de Guayaquil, a cualquiera se le encrespan los cabellos frente a estas detonantes afirmaciones:

"...he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio..."

Frente a esto, es inevitable pensar en la posible relación entre las planchas que menciona Moricz - halladas en una cámara secreta de la Cueva de los Tayos - con las planchas metálicas de complejos ideogramas que han sido visualizadas en nuestra experiencia de contacto, aquella biblioteca cósmica que los Guías extraterrestres denominaron "El Libro de los de las Vestiduras Blancas".


Veamos a continuación los intrincados de este misterio - que palpita aun en la selva ecuatoriana - y cómo llegó Moricz a descubrir los túneles de esa esquiva humanidad subterránea.



Ubicación y descripción de la Cueva de los Tayos.

A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor, se sitúa la entrada "principal", o más bien, la entrada "conocida" al mundo subterráneo de la Cueva de los Tayos. El acceso consiste en un túnel vertical, una suerte de chimenea con unos 2 metros de diámetro de boca y 63 de profundidad.

El descenso - no apto para cardíacos - se realiza con un cabo y polea. De allí, un verdadero laberinto se abre al explorador por kilómetros de misterio, que deben ser recorridos en la más absoluta oscuridad. Las linternas más potentes son nada ante semejantes galerías donde una catedral entera podría caber.

La Cueva es denominada habitualmente "de los Tayos" debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los "guacharos" en Caripe, Venezuela. El estudio inicial de esta conexión intraterrestre entre especies de aves nocturnas lo abordó detalladamente el sabio alemán Alejandro de Humboldt, en su obra: "Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente" (1800).

Es sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en diversas cavernas de Sudamérica. ¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas y guardan una conexión?

En las inmediaciones de la Cueva de los Tayos del Ecuador viven los Shuaras, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre "Jíbaro" - denominación despectiva para ellos -, famosos - también en el pasado - por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo, ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los polluelos de los Tayos - que son más grandes que una paloma.
Y en medio de esta faena se toparon con una serie de sorpresas. La más resaltante, fue sin duda, el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra que, por sus ángulos rectos y simetría, sugieren un origen artificial. Moricz recogió estos relatos en su visita al oriente Ecuatoriano, pudiendo comunicarse sin mayor dificultad con los nativos gracias a su dominio del Magiar, un antiquísimo lenguaje húngaro similar al dialecto Shuar. Obviamente, Moricz sabía muy bien a qué blanco apuntar.

Desde 1950 seguía pacientemente la "pista" que lo podría llevar al reino subterráneo. Algunas fuentes, incluso, lo vinculan con una extraña orden esotérica húngaro-germana, hecho que podría explicar el profundo conocimiento esotérico que esgrimía en sus controvertidas entrevistas a los medios de prensa. Sea como fuere, Moricz estuvo en Perú, Bolivia y Argentina buscando estas entradas antes de llegar al Ecuador. En más de una entrevista subrayó lugares como Cusco, el Lago Titicaca y Tierra del Fuego, como los posibles lugares desde donde "se puede descender al reino subterráneo".

Según él, la Cueva de los Tayos es sólo una de las tantas entradas a este mundo perdido, y lo más apabullante: que aun así, estaríamos hablando de un simple "arañazo" al mundo real de estos seres intraterrestres, que yacen a profundidades difíciles de alcanzar por el ser humano.



Las Planchas Metálicas del Padre Crespi.

Pero la cosa no queda allí.

Quizá una de las aseveraciones más inquietantes es la existencia de la presunta biblioteca metálica. De existir, y siempre bajo el testimonio de Moricz, allí encontraríamos registrada la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años, una cifra que moviliza a cualquiera.

Un punto a tener en cuenta en relación a estas planchas, nos lleva en línea recta a los extraños objetos que en su momento custodió el padre salesiano Carlo Crespi, en el patio de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca. Los objetos habían sido encontrados por nativos quienes, en acto de amabilidad y gratitud, se los cedieron al padre Crespi para su custodia.

Muchos de estos objetos - por no decir todos - posteriormente fueron robados. Si el padre Crespi aun estuviese con vida, quizá podríamos rastrear el origen exacto de tan enigmáticas piezas que parecían ser muy antiguas, mostrando indiscutibles ideogramas en relieve, una suerte de "código de información" o "escritura".

En 1976, en la primera página de la revista norteamericana Ancient Skies, apareció un revelador artículo del filólogo hindú Dileep Kumar, quien analizando los símbolos que se muestran en una de las piezas del padre Crespi - una lámina aparentemente de oro, de unos 52 cms. de alto, 14 cms. de ancho y 4 cms. de grosor - concluyó que los ideogramas pertenecían a la clase de escritura Brahmi, utilizada en el período Asokan de la historia de la India, hace unos 2.300 años...

Cuatro años más tarde, el doctor Barry Fell - Profesor de Biología de la Universidad de Harvard - identificaba 12 signos de la lámina en cuestión con los propios signos empleados en el Zodíaco.


Y bien, teniendo en cuenta que estos objetos se hallaron en el Ecuador, no era descabellado darle al menos el beneficio de la duda a la biblioteca metálica descubierta por Moricz en la Cueva de los Tayos.


Todo esto no tardaría en atraer la atención de los cazadores de lo misterioso.


Erich Von Däniken y Neil Armstrong.

Y la cosa se puso color de hormiga.

Primero apareció en escena el famoso escritor suizo Erick Von Däniken, quien supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente explotado en el libro "El Oro de los Dioses" (1974), donde Däniken no sólo se limitó a fantasear con la versión original de la historia, sino, por si fuera poco, sostenía haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos "en sus sueños" y haber visto con sus propios ojos la biblioteca metálica.

El libro fue un bestseller mundial, vendiendo 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas.


Ni un peso para Moricz


El libro, cautivó de manera particular al lector europeo.

"Däniken incluyó fotografías del Archivo Moricz-Peña Matheus que mostraban el interior de las cuevas, e imágenes de la planchas metálicas del Padre Crespi",

...y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos.

Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el jefe de la expedición y que ningún objeto hallado en el mundo subterráneo podría ser retirado. Como era de esperarse, Hall no aceptó la propuesta. Inmediatamente desechó la presencia de Moricz en la expedición y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra.

Resultado: En julio de 1976 se llevaría a cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico y, para añadir la cereza a la torta, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong.

Desde luego, esta no sería la primera incursión del astronauta en un lugar donde "las papas queman". Recordemos tan sólo sus frecuentes visitas a Paysandú, Uruguay, debido a la intensa actividad Ovni en la estancia de la Aurora -popularizada por el escritor brasilero Trigueirinho.

El mismísimo dueño de la estancia donde ocurrieron los hechos, Angel Tonna - con quien tuve la oportunidad de compartir en su casa de Paysandú en 1999 - aun recuerda las visitas de Armstrong quien, además, le confió en su propia estancia de Uruguay que la misión Apolo XI de 1969, enfrentó un encuentro cercano del Tercer tipo en la Luna. 


¿Un plan secreto?


Las investigaciones Ecuatoriano-Británicas se desarrollaron por 35 días, instalando un generador de electricidad en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, descendiendo a diario a las profundidades para desarrollar sus "investigaciones geológicas y biológicas". Según el informe final, la comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no existían indicios de trabajo humano.

Todo lo había hecho la naturaleza...

Una conclusión desconcertante teniendo en cuenta los claros dinteles y bloques de piedra que se pueden encontrar en el sistema intraterreno, muy similares a los que halló, paradójicamente, el equipo de arqueólogos de la expedición a mitad de camino entre el campamento base y la unión del río Coangos con el Santiago. Hallaron un muro megalítico de aproximadamente 4,50 metros de largo por 2,5 metros de alto.

El espeleólogo argentino Julio Goyen Aguado -presente en las primeras expediciones a la Cueva de los Tayos, incluyendo la incursión ecuatoriano-británica- sostenía que la expedición de 1976 fue financiada por la Iglesia Mormona, ya que las planchas metálicas que aludía Moricz recordaban las propias planchas de oro que recibiera el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni.

Teniendo en cuenta diversas leyendas mormonas apuntan a que los citados registros estarían ocultos actualmente en algún lugar de la cordillera de los Andes, es curioso notar que la zona donde se ubica la Cueva de los Tayos se denomina "Morona", similar al nombre del "enviado" que contactara a Smith. Sea como sea, Aguayo - ya fallecido - sospechaba que Stanley Hall pertenecía a los Servicios Secretos del Reino Unido, además de formar parte de la masonería inglesa, sumamente interesada en encontrar la biblioteca metálica.

Neil Armstrong, y recordemos bien esto, también era masón.

No obstante a todo ello, aunque el tema de la biblioteca metálica ha atraído a muchos buscadores, en verdad este tesoro oculto despistó a quienes se embarcaban en su busca del verdadero secreto del mundo subterráneo: aquellos seres que grabaron las planchas.

A fin de cuentas, el informe de la Expedición echó por tierra el verdadero secreto que yace en la Cueva de los Tayos, mientras a mitad de todo el jaleo, se llevaban cuatro cajas selladas de madera que no permitieron abrir a los shuaras, quienes se sintieron engañados y estafados. Hoy en día recuerdan claramente aquel triste episodio. Los nativos piensan que se llevaron "algo" de las cuevas...


Cuando Neil Amstrong salió de la Cueva de los Tayos - donde permaneció tres días - declaró a los medios de prensa que su visita al mundo subterráneo había superado su vivencia en la Luna (!).

Enlace a una pequeña reseña sobre la vida del padre Crespi y la Cueva de los Tayos: https://www.youtube.com/watch?v=FPqIQjwUUqo


Fuente: bibliotecapleyades.net

martes, 11 de diciembre de 2012

¿OVNIS y seres extraterrestres mencionados en la Biblia?



"Los carros de Dios son miles y miles, en ellos vino del Sinai al Santuario" Salmo 68, 18

"Mire era una forma humana; por debajo de la cintura no era mas que fuego, y de la cintura para arriba era como un metal incandescente" Ezequiel 8,2

"Vi cuatro ruedas colocadas al lado de los querubines , y las ruedas resplandecían como piedras preciosas ...
Cuando los querubines se detenían, las ruedas se detenían junto con ellos..." Ezequiel 10,9-17
"Escuchen ese rugido que viene de las montañas como de una inmensa muchedumbre... Yave y los defensores de su causa llegan de lejanas tierras..." Isaias 13, 4-5

"Pues he aquí que Yave se presenta en medio del fuego, montados en los carros de la tempestad..." Isaias 66, 15

"...Oro Eliseo y dijo:'Yave, abre sus ojos para que vea' Abrio Yave los ojos del muchacho y vio el cerro lleno de caballos y carros de fuego en torno a Eliseo..." Reyes 6,15 al 18
“Se levanto el Ángel de Yahvé que marchaba al frente del ejercito de Israel, y se puso detrás de ellos. Se levanto también la columna de nube de delante de ellos y se coloco a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelíes. Era nube y tinieblas (por una parte), y (por la otra) iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a estos en toda la noche” Éxodo 14,19-20

“Mientras seguían andando y hablando, he aquí que un carro de fuego y caballos de fuego separaron al uno del otro y subió Elías en un torbellino al cielo. Eliseo miraba y clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su caballería! Y no lo vió mas” Reyes 2,11-12

Además: 

Genesis 6, 2
Ezequiel 1,15-27
Daniel 10,4-6
Zacarias 5,1-3

Fuente: http://veritas-boss.blogspot.com/

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿La huellas borradas de Marte?



Richard Hoagland ha dirigido las principales investigaciones privadas, durante más de dos décadas, relacionadas con el estudio de las imágenes obtenidas por las sondas enviadas a Marte. Ha publicado extensos estudios al respecto, con el objetivo de difundir esta información. Cuando la NASA tenía previsto enviar una nueva sonda a Marte en 1996, dirigió una campaña, junto con otros científicos e investigadores, para solicitar a la agencia espacial que fotografiara nuevamente la región de Cydonia. 

Arqueólogos y científicos habían estudiado y analizado en profundidad las anteriores imágenes, dando lugar a la publicación de varios libros. En esta ocasión la cámara utilizada sería significativamente superior a la empleada originalmente por la Viking, en 1976. Sin embargo, recibieron repetidas evasivas por parte de la agencia espacial. La Nasa los calificó de “pequeño grupo de entusiastas a los que no había que prestar mayor atención”Poco antes de enviar la nueva sonda Mars Global Surveyor en 1996, la Nasa se vio obligada a reconocer públicamente que tratarían de fotografiar nuevamente la región de Cydonia pero no por tener ésta algún interés científico, sino por que parecía tener un gran interés público. 

Los estudios privados anteriormente mencionados habían dado a conocer la existencia de la cara y demás formaciones. Cabe destacar el hecho de que las nuevas fotos de la región marciana de Cydonia, y de la cara, serían tomadas con la sofisticada cámara de la MGS, en “Wide Angle”, lo que viene a significar, que la resolución de las mismas sería similar a las anteriores de la Viking, o al menos así las han presentado al público, queriendo dar a entender una vez más, ante la opinión pública, que estas imágenes no tienen ningún interés científico.

Cuando se dieron a conocer las nuevas imágenes de la región marciana de Cydonia, habían desparecido casi por completo las anteriores formaciones, se habían “evaporado” de las nuevas imágenes, dejando en su lugar sendos montículos de arena que no destacan entre el paisaje marciano.Comparación entre la imagen original de la Viking (Una estructura de aproximadamente 400m de alto) con la proporcionada por la Nasa en 1998. Se esfumó de la superficie… literalmente. “Erosión mágica”

Fuente: http://veritas-boss.blogspot.com/2012/11/marte-descubrimientos-ocultados.html

lunes, 17 de septiembre de 2012

Chan chan, Perú

Vino del mar, no se sabe de dónde, en una flota de balsas, con toda su corte y guerreros, llegó a la costa norte de lo que hoy es el Perú, en el valle de Moche y fundó un reino. 
Su nombre era Tacaynamo y fue el primer soberano de Chan Chan, la ciudad más importante de Chimú. Tuvo un hijo llamado Guacricaur, y éste, uno al que llamó Ñancempinco. Fueron diez los reyes de esta dinastía .
El último, Minchancaman fue derrotado por los Incas, quienes destruyeron la ciudad y dividieron al reyno. Así cuenta la leyenda de Tacaynamo, recogida en el documento "Historia Anónima" escrita en 1604 por algún cronista español, que narra la fundación de Chan Chan y del reino de Chimor.

viernes, 4 de mayo de 2012

Devastaciones Alienígenas en la antigüedad

Una examinación de 75 millones de años de la más creíble evidencia extraterrestre esta aquí en la Tierra, desde la era de los dinosaurios, al antiguo Egipto, hasta en los cielos alrededor del  mundo. ‘Ancient Aliens’  temporada III continúa las investigaciones de los avistamientos y fenómenos desde tiempos antiguos hasta el presente, explorando posibles conexiones entre los fenómenos OVNIs en general, y la información incluida en los textos antiguos y las decodificaciones de los antiguos artefactos.

'Alien Devastations' (Devastaciones Alienígena) explora la teoría de que los eventos catastróficos, naturales y artificiales, pueden ser el trabajo de los extraterrestre para controlar la Tierra.

domingo, 8 de abril de 2012

¿Electricidad en la antigüedad?

Según nos dicen los egipcios utilizaban para poder pintar en el interior de las pirámides ,un juego de espejos (discos de cobre pulimentado), para reflejar la luz del sol e introducirla en el monumento, aunque el único problema es que los espejos encontrados en Egipto no parecían ser de muy buena calidad. Cada vez que reflejaban la luz, al menos una tercera parte de ésta era absorbida o dispersa, con lo que después de combinar varios espejos entre la entrada a la tumba y el interior de las distintas cámaras y galerías, la luz que llegaba era prácticamente mínima. Si la cuestión es cómo podían pintar y trabajar en las tumbas y templos que por lo general estaban en una oscuridad casi total, surge la pregunta ¿es que acaso no existían las antorchas o las velas?. La respuesta es por supuesto que sí, pero no podemos dejar pasar por alto que en muy pocos lugares se han hallado manchas o partículas de herrumbre en las paredes o techos de estos pasadizos, señales características propias de los candiles, velas o antorchas en su constante humear. El cronista árabe Abdul el Latif, (que se ubica en el 1150 de nuestra era) ya hacía mención del recubrimiento metálico del obelisco de Sesostris I que se encontraba en Heliópolis (esto es en el 1970 a. C). Pero no es la única referencia existente, ya que son muchas las crónicas que nos narran la utilización de estos gigantescos obeliscos a modo de pararrayos, que protegían las inmediaciones de los templos.


 Algunos de ellos estaban recubiertos de una aleación de oro, plata y cobre que recibía el curioso nombre de "electrum". Las diferentes inscripciones localizadas en el Valle de los Reyes y del resto de los pasadizos y tumbas del antiguo Egipto, bien podrían haber sido hechas con la ayuda de la electricidad. este era un conocimiento en estado de involución, que en manos de la casta sacerdotal era guardado celosamente como un gran legado de los antiguos dioses.¿Que sentido tenía realizar esos trabajos tan exquisitamente bien acabados para ser vistos a la escasa luz de unas velas y que solo pueden ser contemplados en la actualidad en todo su esplendor con nuestras modernas lámparas fluorescentes?¿Es factible suponer que los sacerdotes del antiguo Egipto disponían de algún tipo de tecnología que les permitía utilizar ciertos artefactos con los que poder iluminar adecuadamente las tinieblas al igual que hacemos nosotros en la actualidad con nuestras actuales lámparas incandescentes, de descarga y de inducción electromagnética?
En Dendera se representan estas lámparas con una forma un poco más alargada que una pera, y dejando ver en su interior a una serpiente ondulante (tal cual como un filamento), emergiendo de una flor de loto en forma de "casquillo". Están sujetas por un pilar, símbolo de energía, estabilidad y poder. Estas "lámparas" muy similares a las de bajo consumo actuales, están "conectadas" por una especie de cable a un pedestal, en el que está arrodillado el dios del aire.

Todo este conjunto está custodiado por un babuino que probablemente represente al dios Thot, protector del conocimiento y de las ciencias, que con un cuchillo en cada mano.Se puede entender que este era un conocimiento en estado de involución, que en manos de los sacerdotes era guardado celosamente como un gran legado de los antiguos dioses.
Nos preguntamos cómo iluminaban los mismos, para realizar tan perfectas manifestaciones pictóricas con formidables colores.Hay quienes sostienen que éstas se hacían bajo antorchas de fuego, lámparas de aceite u otras, pero, el humo y hollín irradiante de las mismas ¿no mancharían tan perfectos bajorrelieves? No hay manifestaciones de ninguna naturaleza en numerosos templos, ni en pirámides, ni en pasadizos subterráneos, ni antecámaras, ni en ningún lado. ¿Cómo es posible esto?, si rastros de hollín deberían encontrarse en techos y paredes.Podemos hallar sí en algunos casos algunas manchas pero esto quizá se debe a ulteriores ingresos de saqueadores y primeros exploradores.Todo esto llamó la atención a numerosos investigadores entre los que se encuentran el austríaco Reinhard Habeck, dibujante profesional y escritor, autor de numerosos trabajos sobre los misterios del pasado, y el periodista y escritor Peter Krassa, fallecido en octubre de 2005, pionero en el campo de la hipótesis del antiguo astronauta.Ambos autores desarrollaron un excelente trabajo investigativo al que llamaron "Lich fur den Pharao" que significa "Luz para el Faraón".Son ellos quienes se formularon la misma pregunta y ante tal enigma consultaron al egiptólogo austriaco profesor Helmuth Satzinger del Museo de Historia del Arte de Viena, sobre las fuentes egipcias de iluminación y su respuesta fue: "No conozco referencias sobre tales rastros tiznados. Pero recuerdo haber leído una vez un artículo en el que el autor conjeturó que ellos pudieron haber sido capaces de fabricar antorchas sin humo en aquella época". Aunque más adelante el mismo profesor admitió que nadie había intentado producir y usar antorchas sin humo.Otra de las hipótesis es que los egipcios utilizaron espejos ubicados en tramos estratégicos que reflejaban la luz del Sol en los oscuros pasadizos y cámaras. Aunque esto se eliminó al comprobarlo ya que la luz se disipaba siendo incapaz de alumbrar las criptas subterráneas. La famosa Pila de Bagdad, hallada en 1939 por el arqueólogo alemán Wilhelm Koening mientras realizaba excavaciones en la región de la antigua Babilonia. 
Esta confirmación demostró que también los babilonios conocían y utilizaban la electricidad, cuyo objetivo no sólo era de iluminar sino también galvanizar ciertos elementos como los centenares de objetos galvanizados cuya antigüedad data de miles de años atrás que se hallaron en la misma zona geográfica.Estas vasijas fueron llevadas al Museo Nacional de Bagdad, en Irak, exhibiéndose durante décadas hasta que, lamentablemente, producto de la guerra reciente mucho de estos elementos se perdieron, se robaron y/o se destruyeron durante los saqueos al Museo Nacional.Como vemos no sólo los egipcios conocían y utilizaban la electricidad, sino también para otras civilizaciones no les era desconocida hace milenios este tipo de energía.No podemos afirmar a ciencia cierta a partir de qué momento el hombre descubrió el fenómeno que llamamos electricidad, pero existen evidencias de que 600 años antes de cristo fue observado dicho fenómeno por un filosofo griego, Thales de Mileto (630-550 AC), quien descubrió un misterioso poder de atracción y de repulsión cundo frotaba un trozo de ámbar amarillo con una piel o una tela. Esta sustancia resinosa, denominada “Elektrón” en griego, dio origen al nombre de la partícula atómica Electrón, de la cual se deriva el termino ELECTRICIDAD.Sin embargo fue el filósofo Griego Theophrastus (374-287 AC) que dejó constancia del primer estudio científico sobre la electricidad al descubrir que otras sustancias tienen también el mismo poder de atracción.

domingo, 18 de marzo de 2012

¿Gigantes o Dioses extraterrestres?


Diseminados en los cinco continentes, se han descubierto restos arqueológicos de esqueletos humanos que demuestran que en la Tierra habitaron seres gigantescos. Además de desorientar a la comunidad científica, estos restos avalan las leyendas y tradiciones que el folclore popular ha recogido sobre “Los gigantes” con el paso del tiempo.
¿Son los gigantes únicamente protagonistas de historias fantásticas o, por el contrario, sus hazañas pertenecen a la memoria colectiva de la Humanidad y están basadas en relatos de lo que realmente ocurrió en el planeta? ¿Quiénes construyeron las colosales estructuras megalíticas y desplazaron grandes monolitos como si de un juego se tratara?


La Arqueología , hasta el momento, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente. Resulta incómodo para los arqueólogos reconocer que hoy día no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de ¡1.500 toneladas!, como es el caso de las terrazas de Baaalbek (actual Líbano).
“Parece que bloques de estas dimensiones tuvieron que ser puestos allí por gigantes o miembros de una civilización que conocía los secretos de la levitación y la antigravedad”, escribe David Barclay en su libro Extraterrestres, la respuesta definitiva de los Ovnis.
Las construcciones de la Isla de Pascua, Tiahuanaco, el yacimiento megalítico de Ollantaytambu, Cuzco, Machu Picchu, las islas Marquesas, la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia ... son una pequeña muestra de las muchas construcciones de estas características que existen en nuestro planeta, atribuidas por los habitantes locales a los “gigantes”.
 La figura del gigante se presenta en casi todas las culturas y sus leyendas. Las podemos encontrar en múltiples relatos mitológicos del viejo mundo: griegos, nórdicos, germánicos, hindúes, indoeuropeos, y también en el nuevo mundo como en las tradiciones de los mayas, de los aztecas y de los incas; así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad: el Lebhar Gabhale (libro de las invasiones) irlandés, el Ramayana hindú y hasta en la Biblia ¿Por qué hablar de unos seres que no existieron en realidad?
La Ciencia cree ver en su gran tamaño, una metáfora: el mito cosmogónico que simboliza el poder y la fuerza. Una simple magnificación de los poderes atribuidos a la figura humana. Pero autores como el ya citado David Barclay, clásicos como Erich von Däniken, Robert Charroux, Pierre Darcout, el ya fallecido Jimmy Guieu o el ex jesuita Salvador Freixedo, entre otros, creen ver en estos relatos los primeros contactos entre civilizaciones extraterrestres y los hombres de la Tierra. Algunos van más allá, como Zecharia Sitchin, y opinan que los extraterrestres que nos visitaron en la antigüedad fabricaron genéticamente al Ser Humano y crearon las primeras civilizaciones, como Sumer y Egipto, y bien pudieran haber sido seres de gran tamaño.

 Lo cierto, es que la búsqueda de la verdad nos lleva hasta tiempos remotos, donde las antiguas leyendas tradicionales dibujaban estos seres divinos y heroicos como auténticos.

Gigantes en la Biblia
La primera mención de la existencia de gigantes o “seres distintos” en la Tierra aparece en la Biblia, en el Viejo Testamento. En el Génesis 6, versículos 1 y 2, podemos leer:

“cuando los hombres se habían multiplicado sobre la Tierra y habían procreado hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, escogieron de entre ellas por mujeres a las que quisieron”.
Los Nephilim (en hebreo gigantes) según se recoge en el Génesis 6, 4, existían en la Tierra por aquel tiempo:
“Por entonces y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaban con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la Tierra los gigantes. Éstos son los esforzados varones de los tiempos primeros, los héroes famosos”.
Según Zecharia Sitchin, autor de El Duodécimo Planeta, nephilim significa literalmente “aquéllos que bajaron de los cielos a la tierra”.
 “Los traductores de la Biblia –explica Sitchin- supusieron que Nephilim significaba gigantes porque en otras partes se menciona que éstos eran también conocidos como Anakim, a la vez que el cuento sobre el gigante Goliat se afirma que él era descendiente de Anak; de aquí la conclusión: si Anak era un gigante, entonces los Nephilim que también eran Anakim, deberían ser gigantes”.
Por su parte, Robert Charroux, en El enigma de los Andes, ve a estos gigantes de la Biblia como
“... seres superiores que engendraron la elite de los pueblos: Reyes, héroes e iniciados”.
Su unión con las mujeres de los hombres - debían de ser bastante semejantes a la especie humana para poder acoplarse a éstas - produciría hijos más altos que los terrestres normales. Pero hemos de destacar una particularidad: algunos de los restos osteológicos pertenecientes a “gigantes” encontrados, tenían – como ya veremos posteriormente - seis dedos en cada una de sus extremidades.
La Biblia también hace mención a este dato en Sam. 21, 20 y Paralipómenos 20, 6
“Hubo una batalla más en Gat, en la que se halló un hombre de alta talla que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro en todo, que descendía también de Rafa”.
Para la Biblia, la raza de los gigantes desapareció con el diluvio pero, al parecer, uno de ellos se salvó. La leyenda nos cuenta que, al no caber en el Arca de Noé, se montó a horcajadas sobre ella.
 El gigante era tan grande que su cama medía unos 3,90 metros de largo por 1,80 de anchura. (Deuteronomio 3, 11).
Hallazgos por todo el mundo: las pruebas
Que en el planeta habitaron gigantes lo demuestra el hallazgo de restos humanos de extraordinarias dimensiones en la India, Tíbet, China, Sudamérica, África ... algunos con una edad aproximada de 45.000 años. Y no solamente huesos, sino también espadas, hachas, lanzas y otros instrumentos como picos de tal envergadura que para poder usarlos habría que tener una estatura de, por lo menos, ¡tres metros!

 Pero veamos algunos ejemplos.
o  En una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética), se encontraron esqueletos de hombres que medían entre 2, 80 y 3 metros. Éstos presentaban seis dedos en sus extremidades. Otros hallazgos científicamente admitidos son el gigante de Java (en el sur de China) y el gigante de China meridional. El primero con una antigüedad de medio millón de años y el segundo también con seis dedos en sus extremidades.
o  En Chenini (Túnez) se encontraron restos de tumbas de gigantes con esqueletos que medían más de tres metros. Transval (en Sudáfrica) es otro ejemplo similar al anterior.
o  Un esqueleto de fósil humano de 5, 18 metros de alto fue desenterrado en 1956 en Gargayan (Filipinas)
o  En Norteamérica, en el condado de Bradford (Pennsylvania) en 1880 fueron encontrados, en un túmulo sepulcral, esqueletos humanos cuyos cráneos mostraban unos cuernos de cinco centímetros, encima de los arcos ciliares. La altura promedio de los esqueletos era de aproximadamente 2,13 metros. Su antigüedad se calculó en 800 años. Algunos de estos huesos serían enviados al American Investigating Museum de Filadelfia, de donde parece que desaparecieron. Continuando en EE.UU (Glen Rose, Texas), en el lecho del río Paluxy, se hizo un gran descubrimiento paleontológico. Se pusieron al descubierto huellas gigantes de pisadas de 54, 61 cm de largo por 13.97 cm de ancho, pertenecientes a un homínido. Los geólogos concluyeron que el lecho del río correspondía a terrenos del cretácico a fines de la era mesozoica (140 millones de años). Pero lo más curioso del caso es que junto a estas huellas de homínido se descubrieron en el mismo estrato ¡huellas de dinosaurio (brontosaurios)!
o  El antropólogo alemán Larsan Khol halló asimismo, en 1936, a orillas del lago Elgasi de África Central, huesos pertenecientes a individuos enormes. ¿Una comunidad de diferente etnia?
o  A 6 km. de Safita (Siria) los arqueólogos hallaron hachas de mano de 3,8 kg. En Ain Fritisa (Marruecos oriental) se descubrieron picos de 32x 22 cm y 4,2 kg. de peso y hachas de dos filos con 8 kg. Tales dimensiones requerían una buena envergadura para poder utilizar estos instrumentos eficazmente.
o  Más recientemente, y en Marruecos también, se han hallado en una cueva de la región de Nador, en el norte del país, restos de tres esqueletos de niños pertenecientes a una raza desconocida de gigantes. Se trata de una zona próxima a las míticas columnas de Hércules, considerada patria del bíblico gigante Goliat.
o  Ciudad megalítica de Lixus (antigua Libia) se encontraron restos humanos de esqueletos de Homo Sapiens, con edades comprendidas entre los 10 y 12 años y una antigüedad de 20.000 años. Los esqueletos miden aproximadamente 2,25 metros de altura.
Todos estos ejemplos son una pequeña muestra de los múltiples hallazgos que se suceden por todo el planeta y que no vamos a detallar para no caer en el aburrimiento, pero vamos a proseguir tan sólo un poco más en nuestro territorio.
Restos en España
En la península, y más concretamente en el norte del país, es donde mayor número de crónicas tradicionales se recogen.

 Los gigantes atávicos, considerados paganos por la religión cristiana, lejos de desaparecer han pervivido en los cuentos populares y nos han sido presentados como pertenecientes a una raza gigantesca, y no como una singularidad. En Cataluña “els gegants ” continúan presentes en muchas fiestas y representaciones. Se han integrado en las fiestas populares hasta el punto de que todas las comarcas tienen los suyos y forman parte del patrimonio cultural e histórico.
Los cuentos populares locales ubican al gigante ligado a numerosos megalitos, menhires y dólmenes. Los monumentos megalíticos eran construidos (según el folklore) por seres gigantescos durante la noche. En Portugal, a los dólmenes se les llama todavía Antas (tumba del gigante o construcción del gigante), puede que en honor al gigante Anteo.

 En euskera a los monumentos megalíticos se les denomina Mairuen baratza (huerta de los gigantes o huerta de los gentiles, nombre este último con el que se les conoce en el territorio vasco). Por lo tanto, que la tradición universal designe a los dólmenes como las tumbas de los gigantes podría suponer más de una leyenda, si nos atenemos a las evidencias arqueológicas.
En principio, un yacimiento controvertido en restos de estas características lo constituye el dolmen de Oren, en Prullans, la Cerdanya (Pirineos catalanes). En 1917, al parecer, se descubrieron, entre otras piezas, fémures de entre 70 y 92 cm de largo. Aunque existe bastante confusión sobre la veracidad del hallazgo, el investigador Fernando Ledesma en su libro La Cerdanya, esmeralda mágica del Pirineo asegura que se encontraron siete esqueletos de la especie humana en el dolmen I, de gran envergadura. 
El escritor y periodista Miguel G. Aracil amplía que en realidad fueron nueve los esqueletos descubiertos de la época del Hombre de Cro.Magnon (cuando el hombre de este período no superaba, según lo establecido por la ciencia oficial, los 165 cm de altura). Estos restos fueron custodiados por la familia Casanovas en la Torre de Prullans, antigua casa palacio de los marqueses de Monistrol. Posteriormente, parte de estos restos se entregarían al Museo Arqueológico de Cataluña.
 Lamentablemente aquí se pierde la pista de este material, pues el museo no reconoce haberlos visto nunca.
El caso es que arqueólogos y estudiosos han encontrado con relativa frecuencia huesos humanos de enormes proporciones en la Península Ibérica. En Garós (Pirineo de Lleida), al reconstruir el ábside de la iglesia, el párroco Mossèn Jaqquet encontró los restos de un gigante de tres metros de altura con un hierro clavado en el cráneo. En la reconstrucción de otra iglesia, en Urbasa (sistema montañoso entre Álva y Navarra) se encontraron restos humanos de tamaño ciclópeo.
También se han hallado esqueletos humanos de dimensiones gigantescas en Castilla; cerca de Medinaceli se encontró un cráneo y varios huesos; en León, en la iglesia visigótica de Marialba, esqueletos de tres metros de envergadura; y también en Cantabria, Girona (Besalú) .... Prácticamente casi todos los restos se encuentran en paradero desconocido en la actualidad, quizá dispersados entre unas pocas docenas de coleccionistas de recuerdos.

 Pero la pregunta crucial es: ¿por qué ningún científico se entretiene en recoger y estudiar todos los datos, restos y pruebas disponibles?
 Es evidente que se echaría por tierra muchas teorías científicas.
 


Las Islas
Comentario aparte merecen los hallazgos efectuados en los archipiélagos españoles. Las construcciones megalíticas salpican las islas Baleares dejando constancia de ¿una civilización de gigantes? 
En Menorca, formando parte de la llamada cultura talayótica abundan las Taulas; formadas por una gran piedra vertical atravesada en su cúspide por una horizontal. 
El conjunto parece una T gigantesca, como una mesa para gigantes. En la misma isla existen también otras construcciones de piedra, las Navetas, unos grandes túmulos con forma de navío invertido. Cuenta la leyenda que la Naveta des Tudons, una tumba colectiva de la época pretalayótica, fue levantada por un gigante que competía por el amor de una giganta.
 Una de las constantes mitológicas monorquinas es la presencia de una raza de gigantes. Las tradiciones refieren que una tribu de estos seres habitó la isla. Luego, todos los monumentos prehistóricos han sido adjudicados a esta raza.
Evidentemente, todo esto no es más que una tradición, pero no deja de ser curioso que, en las postrimerías del siglo XVI, el padre Bautista Beninelis, historiador, hallara en una cueva de la cala San Vicente de Mallorca unos gigantescos huesos prehistóricos. En el conjunto megalítico del “rellotge” en CA NA costa (Formentera) en el interior de una tumba colectiva cuyo origen se remonta al 1900 a.c., se hallaron restos óseos que sobrepasaban los dos metros de altura.
Y llegamos al Atlántico y a nuestras maravillosas islas Canarias. También aquí existen supuestos restos relacionados con gigantes. Emiliano Bethencourt, descubridor de las famosas pirámides de Güímar, localizó un insólito enclave arqueológico que reavivaba el mito de los gigantes entre los guanches, antiguos habitantes de las islas: la llamada “medida de los gigantes”.

 Situadas en el desierto de granadilla, dos enormes siluetas humanas esculpidas en roca viva reproducen, según explicaba la tradición oral, a un matrimonio de gigantes guanches. Las dimensiones del contorno eran de 2,94 m el varón y 2,67 la mujer. Asimismo fue descubierta en un antiguo cementerio guanche, cercano al desierto de granadilla, una muela de extraordinarias dimensiones.
En definitiva, otra prueba más que sumar a la larga lista de enclaves de restos osteológicos “humanos” que forman parte de nuestra historia oculta.